Como es sabido, en días anteriores se hundió en aguas antárticas el crucero de lujo Explorer, el cual yace hoy en día a 1.000 metros de profundidad, y algo esperable se hizo patente: su combustible se esparció por las aguas de la región.
Una enorme mancha de biodiesel de unos 40 kilómetros cuadrados se ha ido expandiendo por las aguas de la región en respuesta a los 185.000 litros de biodiesel que hay en los tanques del crucero, los cuales aún no se han esparcido por completo y las autoridades ambientales argentinas esperan que estos tanques soporten la presión del agua y no derramen en su totalidad las reminiscencias de combustible que aún quedan en su interior.
La situación parece a todas luces preocupante, pues no olvidemos que la Antártida es una “Reserva Natural de la Humanidad”, y sucesos como este afectan gravemente a la biodiversidad de la región. Sin embargo las autoridades ambientales argentinas parecen haber tomado una actitud pasiva al respecto, habiendo declarado que la situación no es grave.
¿No es un hecho grave que se haya esparcido semejante cantidad de diesen en una reserva natural? La relativización del asunto por parte de las autoridades argentinas es algo que hace ver que efectivamente en Argentina se están haciendo las cosas verdaderamente mal en relación a la Antártida.
El creciente contingente de turistas que accede a el continente blanco es algo que pone en grave peligro la conservación de la fauna de la Antártida, pues ésta posee una población estable de sólo 1.000 habitantes, mientras que año a año la demanda turística crece notablemente, y sólo para esta temporada se esperan nada más ni nada menos que unos 30.000 turistas.
VIA | El Mundo